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“Volver a España no está previsto”

“Volver a España  no está previsto”

Las nuevas tecnologías no pueden eclipsar la magia del encuentro personal. Lo que iba a ser una entrevista vía Skype con el obispo montisonense de Almaty (Kazajistán), José Luis Mumbiela, se convirtió en una agradable e inesperada charla por las calles de Monzón.

Tras un paseo marcado por la apretada agenda del entrevistado y el ineludible compromiso de oficiar misa en la catedral de Santa María, la conversación entre José Luis Mumbiela y el que firma, es decir entre dos compañeros y amigos de instituto, fue derivando más a temas personales que espirituales en compañía, al final de la charla, del co-párroco, Ángel Castillo, antiguo profesor de religión de ambos. Esa confianza de juventud, la alegría del encuentro inesperado, la sana curiosidad por saber cómo va la vida y el poco tiempo para conversar facilitó que fuese una sucesión de preguntas y respuestas directas que dejan al descubierto el lado más humano del obispo Mumbiela.

La misma coherencia para dar el paso al sacerdocio, tal y como ya había comentado en alguna otra ocasión José Luis Mumbiela: “No fue idea mía hacerme sacerdote. Sencillamente como se suele decir, recibí la llamada de Dios y fui”, sucedió en su traslado a Kazajistán: “En ningún momento dije que quería ir a misiones; pero sí que estaba dispuesto si mi obispo así lo consideraba cuando me lo comentó. Es una convicción personal y teológica; todo sacerdote debe servir donde la Iglesia le pida”. Mumbiela sabía que él sí era inherente a una dificultad de idioma, costumbres, sociedad… Finalmente, un curso intensivo, autodidacta y acelerado de ruso le llevó a su nuevo destino, alojándose los primeros días en la casa de otro sacerdote católico, a más de 170 km de su destino, hasta que logró encontrar una vivienda de alquiler junto a otro joven sacerdote como compañero.

La convicción, constancia y su vocación de servicio le posibilitaron, aunque no lo diga él, tras muchos sacrificios sacar tiempo para recuperar algunas de sus aficiones de juventud como tocar la guitarra, jugar al tenis o frontón, leer compulsivamente y escribir. Faceta digna de mención al tener publicado un libro en ruso, traducido después al español: ¿Qué significa misericordia? “Ha sido casual. Consideramos que era oportuno transmitir el mensaje de la misericordia. Por petición de los sacerdotes, empecé a escribir unas cartas pastorales a los fieles de nuestra diócesis sobre el tema y, al ver que tenían una extensión y aceptación amplia, pensamos recopilarlas y publicarlas en un libro. La traducción al ruso no es mía, los escribía inicialmente en castellano”, confiesa el obispo de Kazajistán con esa forma natural que conjuga para no dar importancia a hechos propios que, evidentemente, sí que son relevantes a ojos de cualquiera de nosotros.

Sus visitas a Monzón suelen venir precedidas de cierta indefinición en el calendario: “Lo habitual es que venga una vez al año para asistir a algún encuentro sacerdotal o retiro espiritual, alargando una semana más la estancia para ver a la familia, compañeros sacerdotes y amigos”.

¿Y el regreso definitivo?: “Volver a España o cambiar de país no está previsto, a día de hoy. Y mientras pueda seguir aportando algo allí tampoco voy a pedirlo”, comenta con la seguridad de la convicción. Pese a la distancia física y cortas estancias en su Monzón natal, Mumbiela confirma a través de sus comentarios que está muy bien informado de lo que ocurre aquí. Las nuevas tecnologías y su criterio propio le dan la oportunidad de, por ejemplo, tener una opinión fundamentada sobre la posible retirada del Sagrado Corazón, ubicado en el Castillo: “A mí me gustaría que el Sagrado Corazón se quedase donde está, evidentemente. Creo que se colocó en el castillo, unos años después de la Guerra Civil, para construir un camino de paz y unir a la gente, y no para dividirla. Tal vez no se ha profundizado en el significado de su presencia allí, y no solo para los católicos. No obstante, si hubiera razones que justificaran su traslado a un lugar semejante, todo este proceso debería hacerse en un clima que excluyera toda crispación social. Oteando cómo está la situación política y social en España, creo que todos debemos hacer un esfuerzo de humildad por evitar enfrentamientos desproporcionados”. Palabras de confraternidad en tiempos complejos que exigen prudencia y equilibrio. Pensamientos de José Luis Mumbiela, el obispo montisonense en Kazajistán.
“Mumbi”, de cerca

“Mumbi”, de cerca

Tras su paso por la guardería del colegio de Santa Ana, la EGB en el colegio Joaquín Costa y el instituto en el Mor de Fuentes de Monzón, destacando en asignaturas como Latín y Griego, se traslada a la Universidad de Navarra en Pamplona para estudiar Teología. Una vez conseguida la licenciatura, Mumbiela se doctoró con una tesis titulada, Unidad y alteridad. Aportaciones del pensamiento de Paul Ricoeur a una antropología moral.
Fue ordenado sacerdote el 25 de junio de 1995 en Monzón, siendo su primer destino Fraga, dentro de la Diócesis de Lérida, y de la cual ha formado parte hasta su ordenación en 2011 como obispo de Almaty, en Kazajistán.
En marzo de 1998, ante el llamamiento del Papa Juan Pablo II a sacerdotes diocesanos de España y la propuesta del obispo Ramón Malla, aceptó trasladarse a Shymkent, una localidad de Kazajistán con entonces más de 600.000 habitantes, junto con otro compañero sacerdote, para iniciar “desde cero” su labor católica en esa región de 2 millones de personas. Un país poco conocido a nivel mundial, pero prioritario para el Papa en las misiones de la Iglesia, como así lo refrenda su visita al país en 2001. Tras ocho años de sacerdote y cinco como profesor y rector en el Seminario del país, el 8 de mayo de 2011 fue ordenado obispo de Almaty. A la ceremonia de ordenación asistió el también obispo de Monzón, Carlos Escribano, actualmente obispo de la Diócesis de Calahorra-La Calzada-Logroño.

Foto: José Luis Mumbiela posa con el co-párraco de Monzón, Ángel Castillo.

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