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Talento joven al servicio de la química

Talento joven al servicio de la química

El pasado 2 de octubre –Daniel Bafaluy, montisonense de 27 años- defendió su tesis doctoral titulada “Nuevas estrategias para la funcionalización C (sp3)-H” logrando la máxima calificación. Un sobresaliente Cum Laude que refuerza las labores de investigación que ha desempeñado en el laboratorio, desde que finalizara sus estudios universitarios. Ahora comienza para él una nueva andadura profesional en la empresa privada, concretamente se incorpora a Eurofins Villapharma, una empresa farmacéutica ubicada en Murcia donde va a tener la oportunidad de seguir desarrollando su talento en tierras españolas, algo no demasiado habitual en estos tiempos.

Desde una temprana edad Daniel Bafaluy tenía clara su vocación. A los 14 años cuando en el instituto comenzó a descubrir las asignaturas de física y química, se quedó prendado. “Aunque los contenidos eran muy elementales, ya me sentía atraído. Siempre he sido muy curioso, en clase preguntaba mucho y cuando acabé bachillerato tenía claro que iba cursar el Grado de Química”, explica. Del IES Mor de Fuentes dio el salto a la Universidad de Zaragoza donde se graduó sin excesivas dificultades. Además, entre 3º y 4º comenzó a trabajar en el laboratorio de investigación de la Universidad donde desarrolló su Trabajo de Final de Grado, y que estaba relacionado con los compuestos de aplicaciones biológicas. “Estaba muy a gusto con ese grupo de investigación, pero veía que era muy complicado conseguir una beca para poder quedarme y desarrollar allí el doctorado”, lamenta.

El siguiente paso fue decidir donde continuaba con su formación y esta vez le tocó hacer las maletas y poner rumbo a Tarragona. Allí comenzó un máster sobre síntesis, catálisis y diseño molecular, relacionado con la química orgánica. En el Instituto Catalán de Investigación Química nuestro protagonista descubrió un sinfín de posibilidades, ya que allí se encuentra uno de los mejores centros de toda Europa. Además, su buen expediente académico le permitió conseguir una beca dirigida a jóvenes que estudiaran un máster en Cataluña impartido en inglés. “Desde el principio vi que era el lugar adecuado para seguir progresando, contaban con muchos más medios que la Universidad y un laboratorio equipado con la última tecnología. Compartía laboratorio con gente muy talentosa llegada desde diferentes lugares del mundo. El 50% aproximadamente de mis compañeros eran extranjeros y el resto de diferentes lugares de España. Eso nos obligaba a hablar en inglés, lo que me permitió lograr una gran soltura con el idioma”.

Tal y como vieron su manera de trabajar, su ímpetu y las ganas de seguir creciendo en el mundo de la investigación, le ofrecieron quedarse y realizar allí el doctorado, en este caso de la mano de Kilian Muñiz. Cuatro años donde ha tenido la oportunidad de participar en congresos nacionales e internacionales (Japón y Alemania), publicar en revistas especializas de alto impacto a nivel mundial y compartir tareas con destacados investigadores. “Mi doctorado ha consistido en el desarrollo de nuevas reacciones para sintetizar compuestos de importancia biológica y farmacológica como pueden ser las pirrolidinas y piperidinas, así como para la preparación de compuestos fluorados. De este modo, he trabajado en diferentes proyectos que buscaban desarrollar nuevas reacciones o variantes de reacciones conocidas, para mejorar aspectos clave -reducir la generación de residuos o evitar el uso de metales de transición tóxicos- “, detalla Daniel.

Uno de los momentos más delicados de su trayectoria tuvo lugar el pasado mes de marzo, donde dos acontecimientos azotaron su vida personal y profesional. Por un lado, la irrupción de la Covid y por otro el fallecimiento de su director de tesis. “Fue un mazazo muy duro. El mismo día que estábamos recogiendo el laboratorio para irnos a casa confinados, nos enteramos que Kilian había muerto de un infarto. Me quedé huérfano, fueron unos días muy duros”, asevera. Durante las semanas que la crisis sanitaria nos mantuvo a todos encerrados en casa, aprovechó para darle un empujón a la redacción de su tesis, pero reconoce que se le hizo largo tanto tiempo lejos de su familia y sin poder acercarse a su Monzón natal, donde siempre ha seguido muy vinculado a pesar de llevar una década viviendo lejos de él.

Los últimos meses fue Rubén Martín el profesor que le ayudó con las correcciones y con el que acabó de pulir una tesis en la que se entrelazaban diferentes proyectos, entre ellos destaca la reducción de la huella ambiental, la utilización de la electricidad para acelerar las reacciones o las investigaciones relacionadas con el flúor. “Debido a la pandemia tuve que realizar la presentación on line. Me hubiera gustado hacerlo de manera tradicional y estar acompañado por mis seres queridos, pero no pudo ser”. Los miembros del jurado valoraron positivamente el trabajo de Daniel durante estos cuatro años y como antes hemos citado, recibió la máxima calificación.

Durante los últimos meses este joven montisonense había comenzado a valorar diferentes posibilidades hacía las que enfocar su futuro laboral. Tenía claro que la docencia no era el camino a seguir tanto por su perfil, como por la forma de trabajar de las universidades españolas. “Esta todo demasiado jerarquizado, eso está provocando que haya mucha fuga de talentos al extranjero. La mayoría de los compañeros con los que he compartido laboratorio en diferentes proyectos han tenido que salir fuera de España en busca de oportunidades”, explica.

Por lo tanto, sus opciones se reducían a salir al extranjero y realizar un post grado o probar suerte en la empresa privada, precisamente en esta última ha encontrado el camino a seguir. “Vi una oferta de trabajo que se ajustaba a mi perfil y me postulé para ocupar el puesto. Viajé a Murcia, conocí la empresa y finalmente acepté la propuesta”. Daniel tendrá la oportunidad seguir creciendo profesionalmente en el seno de Eurofins Villapharma, una empresa en continua expansión, y que próximamente estrenará un nuevo edificio con 27 laboratorios. “Aquí voy a poder investigar con libertad, trabajar con fármacos y tener opciones de progresar. Al estar más lejos de casa no podré venir tan a menudo a ver a mi familia y amigos, pero es un sacrificio que ahora mismo merece la pena”, concluye este talentoso investigador al que seguiremos de cerca, para en un futuro cercano contar sus logros.

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