«No entendería lo que soy ahora sin la jota» Reviewed by Momizat on . Irene Alcoceba es una joven de 21 años, natural de Alcolea de Cinca, y una de las joteras más reconocidas en el panorama aragonés. El pasado 6 de octubre de 201 Irene Alcoceba es una joven de 21 años, natural de Alcolea de Cinca, y una de las joteras más reconocidas en el panorama aragonés. El pasado 6 de octubre de 201 Rating: 0
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«No entendería lo que soy ahora sin la jota»

«No entendería  lo que soy ahora sin la jota»

Irene Alcoceba es una joven de 21 años, natural de Alcolea de Cinca, y una de las joteras más reconocidas en el panorama aragonés. El pasado 6 de octubre de 2019 fue la única representante oscense en la final femenina del Premio Ordinario del Certamen Oficial de Jota celebrado en Zaragoza. Un galardón obtenido años atrás en la categoría infantil y juvenil, y que ahora repite en adultos. La chiquilla que hace una década era bautizada en la prensa de nuestra comunidad como “la niña prodigio de la jota aragonesa”, es ya una realidad.

En su cuarta comparecencia en la final de este prestigioso certamen zaragozano llegó la victoria para Irene, que no se lo creía cuando escuchó su nombre como ganadora de la edición de 2019 en féminas. Un triunfo que le permitirá participar a partir de ahora en categoría extraordinaria, donde canta lo más granado de la jota aragonesa. “Fue un momento para el recuerdo, una locura… Me ha costado unos días digerirlo y creérmelo”, expresa con efusividad.

Respecto a su actuación, Irene se subió al escenario con aplomo y con la intención de disfrutar. Allí interpretó tres canciones, dos jotas –“Era un puerta cerrada” y “El mirarme te avergüenza”- y una rondadora de Balbino Orensanz adaptada por su profesor Nacho del Río. “Escogí un repertorio bastante característico, muy personal. Las sensaciones encima del escenario fueron buenas, estaba muy tranquila, cuando lo habitual es ponerme muy nerviosa en este tipo de concursos”. La cantadora alcoleana estuvo algo menos de diez minutos sobre el escenario, bajo la atenta mirada de alrededor de dos mil personas que abarrotaron la sala Mozart del Auditorio. Pero ni por esas le tembló la voz. Un triunfo que saboreó junto a su familia y compañeros del mundo de la jota, quienes le transmitieron sus sinceras felicitaciones.

Nuestra protagonista tiene un idilio con el Certamen zaragozano, el cual ha ganado en cinco ocasiones, dos en categoría infantil, un doblete en juvenil y el último en adultos. En 2010 cuando apenas contaba con once primaveras dejó encandilado al público y días después acaparó las páginas del Heraldo de Aragón en un reportaje junto a Anchel Pablo Sancho, otro muchacho de su edad, a los que calificaban como: “Dos niños prodigio de la jota aragonesa”. Con el paso del tiempo, Irene ha conseguido a base de mucho trabajo y esfuerzo abrirse un hueco entre las mejores voces de Aragón.

No era la primera vez que acudía a este prestigioso concurso en la categoría de adultos –el de más nivel de todo Aragón- las dos primeras no pudo alcanzar la fase definitiva, e incluso en su estreno no fue capaz de pasar la primera ronda. Después ha encadenado varias finales consecutivas y a la cuarta por fin llegó la definitiva. Una semana después todos los ganadores tuvieron el privilegio de actuar en la plaza del Pilar en plenas fiestas patronales de la ciudad y recibieron los premios otorgados por el Ayuntamiento. “No entendería lo que soy ahora sin la jota. He conocido mucha gente y he vivido grandes momentos como lograr este premio. Soy lo que soy gracias a ella. Además me ha ayudado a encaminar mi camino profesional”.

Trayectoria

A los cuatro años comenzó con la jota en su Alcolea de Cinca Natal, de la mano de María Grúas. Una afición que le viene de familia: “mi abuelo paterno cantaba jotas y el materno sevillanas y le gustaba mucho el cante en general”, señala. Su hermana también tuvo sus escarceos con la jota, pero con el tiempo lo dejó. Con tan solo cinco años ya fue a su primer concurso y desde los inicios no paró de acumular triunfos, trofeos y galardones allí por donde iba. A los siete años se incorporó a Aires Monegrinos, grupo de Sariñena al que sigue perteneciendo actualmente. “Del grupo de Alcolea nunca me he desvinculado, les ayudo en todo lo posible, pero ahora mi vida está en Zaragoza y eso me imposibilita llegar a mucho más”, recalca. A la ciudad del cierzo se fue a vivir con apenas 16 años, hasta allí se desplazó para cursar bachillerato de artes escénicas, música y danza. En su segundo año en Zaragoza su camino se cruza con el de Nacho del Río, una de las personas que más admiraba en el mundo de la jota y que se convirtió en su profesor y guía.

Una vez finalizados su periplo en el instituto comenzó sus estudios de magisterio a la vez que comenzaba en el conservatorio de canto. “He ido sacándome curso por año, actualmente estoy en cuarto. Si todo va bien terminaré en los próximos meses el grado universitario y me faltarán otros dos en el conservatorio. A ello suma la jota, sus clases de inglés, el coro Cantatuttí, las actuaciones con Aires Monegrinos y los ensayos y puesta en escena de un espectáculo de la compañía de Miguel Ángel Berna, recuerda esta activa y ambiciosa joven a la que no le queda ni un minuto para aburrirse. A pesar de todas sus obligaciones, siempre encuentra un hueco para regresar a Alcolea de Cinca y disfrutar de la compañía de familia y amigos. “Me he sentido muy arropada por todo el pueblo y he recibido numerosas felicitaciones tras lograr este último galardón”.

Pasado televisivo y futuro docente

Además de los premios conseguidos en concursos cuando solo era una niña, también puede presumir de haber realizado varias incursiones televisivas. Primero fue seleccionada para un sketch en un programa de Berto en La Sexta y a raíz de ello paso a formar parte del programa “Cántame una canción”, presentado por Pilar Rubio. “Participé en tres programas, pero llegó el Mundial de fútbol de Sudáfrica y lo retiraron”, recuerda.

Una década después, Irene reconoce que vivir de la música es muy complicado, por ello tiene clara su apuesta por la docencia, sin descartar otras opciones de futuro. “Tienes que ser muy bueno para vivir de cantar, aunque algunos lo consiguen. Mi objetivo es opositar y conseguir una plaza como profesora de música en un colegio o instituto, pero también me gustaría laboralmente seguir vinculada a la jota de alguna manera”.

La figura de Nacho del Río

Un nombre destaca por encima del resto en la evolución de esta jotera que cuenta con una voz privilegiada. “Tenía muy idolatrado a Nacho, era mi referencia y tenerlo como profesor supuso un gran paso en mi formación. Es capaz de contagiarte su cariño, pasión y respeto por la jota”. Su maestro cuenta con cinco premios extraordinarios en el certamen de Zaragoza, unas cifras únicamente igualadas por Vicente Olivares. Junto a él quiere seguir evolucionando y disfrutando… que así sea.

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