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Mari Carmen Paniello: “Yo no soy nadie”

Mari Carmen Paniello: “Yo no soy nadie”

Un historia de desamor juvenil, que se remonta a hace sesenta años, altera la vida familiar de la montisonense Mari Carmen Paniello.

El periodista Oriol Querol, del programa Salvados de la Sexta, encontró este verano en el mercado de segunda mano de los Encantes de Barcelona el diario de Emilio Miró Paniello, “un hombre anónimo”, que había sido noticia en febrero pasado al difundirse una original esquela de su fallecimiento publicada en La Vanguardia. Entre los cientos de objetos del vaciado del piso de Emilio Miró que se vendían en el popular mercadillo, al periodista le llamó la atención un diario (que acabó comprando por 10€) de 560 páginas escritas entre el 13 de octubre de 1960 y el 21 de diciembre de 1962, cuando su protagonista tenía veinte años. Emilio, muy metódico y constante, hablaba de política, cine… pero hubo una historia familiar que llamó la atención de Oriol Querol. Miró relataba en su diario que estaba enamorado de su prima Mari, de 17 años, que vivía en Monzón. Describía sus sentimientos hacia ella. Su verano de 1961 en un viaje al Pirineo y los pocos días que convivieron en Barcelona. Una quincena que, posiblemente, fue la más feliz de su vida y de la que se pasó meses escribiendo. Así lo pudo rescatar el periodista y del mismo modo lo contó en su cuenta de twitter (@oriolQF). La historia la pudo ampliar después de contactar este pasado verano con Mari Carmen, de vacaciones en la playa. Oriol Querol entregó en ese encuentro el diario en cuestión a su protagonista involuntaria; a Mari Carmen.

Sesenta años más tarde, los sentimientos de juventud de Emilio (un personaje a quien sus conocidos definen como “muy peculiar”) hacia Mari, de los que ella ni conocía ni participó en ningún momento, se han hecho virales en las redes sociales y el eco en medios de comunicación de difusión nacional lo han magnificado todavía más. Esta circunstancia ha alterado, hasta extremos inimaginables, la tranquilidad familiar del entorno más cercano de Mari Carmen. Así nos lo hizo saber una de sus hijas, ya en su lugar habitual de residencia, tras finalizar las vacaciones de verano que este año se han convertido más que en un tiempo de descanso y relax en un “hartazgo” por la presión mediática sufrida y que continúa, a su pesar. En los contactos que hemos mantenido por teléfono, tanto con Mari como con sus hijos, se aprecian sentimientos encontrados dignos de reseñar en los que a día de hoy más que una curiosa anécdota se ha convertido en una presión que “esperamos pase ya lo antes posible”, comentan. Palabras que nos pueden servir para reflexionar como lectores; mucho más si como paisanos existe conocimiento directo de la familia y de su carácter amable, cercano y cordial.

FELIZMENTE CASADA
Y es que para ellos esta historia no ha tenido ninguna importancia a lo largo de los años. Mari Carmen ha estado felizmente casada con el hombre de su vida, que fue su marido, como ella misma nos enfatiza: “Durante cuarenta años, hasta que enviudé”. Fruto de su unión tiene tres hijos. Su relación con Emilio se podría simplificar por lo que nos ha contado en inexistente, salvo cuando le presentaron a su primo, coincidiendo unos días en plena postguerra, ambos huérfanos… y después poco más. No volvieron a tener contacto. No es de extrañar que cuando recientemente la localizó el periodista, más por amabilidad y educación que por interés de una historia que le resultaba totalmente ajena, aceptase un diario de un familiar en la que le mencionaban.

NORMALIDAD
Un gesto realizado con toda la buena fe del mundo, pero que como nos dice la hija mayor de Mari, “esperamos volver lo antes posible a la normalidad para tranquilidad nuestra y también de la memoria y privacidad de nuestro tío”. Un aspecto este último que pocos han tenido en consideración y que para la familia es también de suma importancia. Mari Carmen corrobora las palabras de su hija, valora el regalo del diario que le hizo el periodista pero sigue sin entender el interés que ella ha despertado en esta historia: “yo no soy nadie”, concluye la montisonense a la que desde nuestra redacción le enviamos un beso y el deseo de que este artículo ayude a que se cumpla su voluntad.

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