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«Cuando vi el documental no pude evitar sonreír»

«Cuando vi el documental no pude evitar sonreír»

Proyecto Guillén cuenta la historia de cómo un maestro de Monzón, Javier Mur, logró integrar en el aula a un niño con cáncer durante los meses que estuvo recibiendo tratamiento en el hospital Miguel Servet de Zaragoza. Un documental inspirado en Guillén Abbad, un montisonense de 14 años que hace cinco superó esta dura enfermedad. Gracias a este proyecto y la implicación de sus compañeros pudo salvar el curso escolar. Tras su estreno en Zaragoza el pasado mes de octubre, el montaje audiovisual de David Lorenzo se podrá visionar en Monzón el próximo 21 de diciembre.

Acompañados por Guillén y sus padres, Yolanda y Juan Luis, regresamos a donde comenzó todo, el colegio Minte de Monzón. Entre sus cuatro paredes se forjó una iniciativa que en 2016 recibió el Premio Francisco Giner de los Ríos, concedido anualmente por el Ministerio de Educación. Los recuerdos afloran irremediablemente en los protagonistas, que saludan afectuosamente al personal del centro con quienes se topan durante nuestra breve visita. Actualmente Guillén cursa 3º de la ESO en el colegio Santo Domingo Savio de Monzón -Salesianos- y lleva una vida normal como cualquier chaval de su edad, pero lo cierto es que la enfermedad marcó un antes y un después. “Fue un golpe duro para mi entorno, por suerte todo salió bien. Cuando vi el documental no pude evitar sonreír. Me acordaba de todos y cada uno de los momentos vividos durante aquellos meses”, explica.

La peculiaridad de este caso reside en el proyecto educativo que se forjó alrededor de Guillén. El maestro Javier Mur ideó un sistema para involucrar a todos los componentes de la clase y convertir un momento de crisis en una oportunidad. A través de vídeos, los alumnos interactuaban con él y le explicaban los diferentes contenidos para así no perder el ritmo de las clases. “Javier se implicó mucho desde el primer día, no se resignó a que perdiera el curso y buscó recursos para solventar la situación y a la vez animar a un grupo afectado anímicamente por la enfermedad de su compañero. No solo Guillén superó el curso, además el resto mejoraron su rendimiento y lograron adquirir unos valores muy importantes como el compañerismo, la empatía, el trabajo en equipo…”, resaltan los padres del muchacho.

Los dos primeros trimestres del curso no pudo acudir a clase al pasar la mayor parte del tiempo recibiendo tratamiento en el hospital Miguel Servet de Zaragoza. Durante ese periodo, el material audiovisual supuso para él una motivación y la posibilidad de no perder el contacto con sus compañeros. Eso sumado a la labor de Beatriz Pardina, maestra del aula hospitalaria y de Verónica Castro, profesora a domicilio, hizo posible este pequeño milagro. “Una vez detectada la enfermedad se pusieron en marcha los protocolos, todo el mundo se portó con nosotros de forma fantástica, desde los trabajadores del hospital al personal de Aspanoa”, explica Yolanda Obón. Las clases particulares servían para romper la monotonía y cada nuevo vídeo suponía una inyección de moral para este mediocinqueño de nueve años que no dejó de luchar en ningún momento. “Me gustaba mucho cuando Javier me traía las imágenes de las tomas falsas. Era lo más divertido”, rememora.

Todo comenzó con material didáctico –posters, murales…- que su profesora a domicilio le hacía llegar a casa. A las pocas semanas comenzaron las primeras pruebas con los vídeos y enseguida aquello se convirtió en una costumbre. Cuando Guillén se sentía con fuerzas también él grababa alguno para sus compañeros. El blog que la clase tenía en Internet era la plataforma donde se compartían esas grabaciones. Javier Mur también organizó un par de clases en el exterior para que este pudiera acudir. “No podía entrar en recintos cerrados debido al alto riesgo de infección. Para facilitar la interacción con el resto de alumnos preparó un par de sesiones al aire libre, una en el parque y otra en el patio del colegio”, rememoran sus padres, los cuales están muy agradecidos a la implicación de este joven maestro montisonense. Tras seis meses inmersos en el calvario propio de la enfermedad, la situación mejoró y pudo reincorporarse poco a poco. Primero unas horas por las tardes y ya después de Semana Santa lo hizo con cierta normalidad. “El esfuerzo de todos fue clave para evitar que perdiera el curso”, resaltan con orgullo.

Presentación del documental
El pasado 26 de octubre tuvo lugar en los cines Aragonia (Zaragoza) la presentación del documental Proyecto Guillén, dirigido por David Lorenzo y guionizado por Elena Campo, ambos naturales de Monzón. Una sesión privada para familias de Aspanoa y la comunidad educativa aragonesa en general. También estuvo presente el consejero de Educación del Gobierno de Aragón, Felipe Faci; la directora provincial de Educación en Zaragoza, Isabel Arbués; el alcalde de Monzón, Isaac Claver y la subdirectora de Enfermería del Miguel Servet, Mar Bruna. Tras la proyección hubo un pequeño coloquio con los protagonistas de este proyecto educativo.

Faci quiso destacar el trabajo que llevan a cabo los docentes. “Se trata de una tarea absolutamente vocacional que, en la gran mayoría de los casos va mucho más allá de las obligaciones inherentes a su condición de profesores”. Faci reafirmó el compromiso del Gobierno de Aragón para “lograr atender a las personas más vulnerables y también a las familias, que son el pilar básico para hacer de Aragón una comunidad con una educación mejor y que llegue a todos los ciudadanos”. Tampoco quiso olvidarse del compromiso de Aspanoa y la importancia de esta organización a la hora de desarrollar las aulas domiciliarias y la atención hospitalaria.

El documental está en manos de una distribuidora y se está presentando en diferentes puntos de la geografía española. En Monzón el visionado está fijado para el próximo 21 de diciembre, una fecha esperada por la familia de Guillén. “Nos ha preguntado mucha gente que cuándo se proyectaría en Monzón; han visto el tráiler y se han quedado con las ganas de verlo completo. Se cobrará una entrada simbólica destinada a Aspanoa”.

El reportaje recoge los testimonios de profesores, compañeros, personal del hospital, familiares, el propio Guillén, etc. de lo que fue la educación durante este periodo en el que estuvo enfermo y sin poder asistir al colegio. Todo ello surgió tras el reconocimiento recibido por la iniciativa como buena práctica educativa por el Ministerio de Educación. “La idea le surgió a David Lorenzo, nos lo propuso y no dudamos en aceptar. Nunca hemos querido ocultar la situación vivida y creemos que darlo a conocer puede servir para ayudar a otras personas. Nos consta que tras recibir el premio, el proyecto se ha llevado a cabo con diversas adaptaciones en otros lugares”. Media hora de una gran emotividad donde se ejemplifica a las mil maravillas el poder del ser humano de crecerse frente a las adversidades.

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