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Cristina Espejo: premio a la perseverancia

Cristina Espejo: premio a la perseverancia

Cristina Espejo consiguió en Antequera proclamarse campeona de España de 3.000 metros en pista cubierta, primer título nacional absoluto para la montisonense. La atleta de 24 años paró el cronómetro en 9.02.47. y logró la mínima para el Campeonato de Europa de Glasgow que se disputará el primer fin de semana de marzo. Años de duro trabajo que por fin dan sus frutos. Las lesiones han quedado atrás y en el horizonte aparece un ilusionante año con muchos retos por conseguir. Quien no arriesga, no gana.

Los comentaristas de Teledeporte gritaban entusiasmados, Cristina lo había conseguido. En una carrera antológica cruzó primera la línea de meta y tras una última vuelta de escándalo logró hacer su sueño realidad. “En Valencia y Madrid me había quedado a unas pocas décimas de conseguir la mínima para el Europeo. Me encontraba muy bien físicamente y sabía que podía lograrlo”, explica Espejo. El Nacional era su última oportunidad para bajar de 9.05; los expertos hablaban de una carrera táctica y prácticamente descartaban esa posibilidad. “Salí convencida desde el principio. Prefería conseguir la clasificación para Glasgow que ser campeona de España”. Dominó la carrera de principio a fin, supo templar los nervios y sacar fuerzas de flaqueza en la última vuelta para dejar atrás a su principal rival, Celia Antón, finalmente segunda. Los aficionados presentes en el pabellón aplaudieron con fervor la hazaña de la mediocinqueña, entre ellos sus padres y unos amigos de la familia que pudieron disfrutar en directo de una carrera para el recuerdo.

“Cuando crucé la meta miré el cronómetro y no me lo podía creer. Lo había conseguido. Rompí a gritar. Todavía estoy en una nube. Han sido días muy intensos, no estoy acostumbrada a tanta atención mediática, llamadas y mensajes para felicitarme…”. Cristina corrió el último kilómetro en un estratosférico 2.56, sus piernas surcaron la pista a una velocidad endiablada, su cara reflejaba sufrimiento y su cabeza le decía que era imposible lograrlo. “Mi entrenador me iba cantando cada vuelta el tiempo. Durante un momento lo vi perdido. Había hecho mucho desgaste y Celia iba pegada a mí. Cuando en la última vuelta me hizo un cambio de ritmo, reaccioné y me dije: El oro tiene que ser mío”. El abrazo a pie de pista con José Enrique Villacorta, su actual entrenador y sus lágrimas de felicidad reflejan la importancia de este triunfo. Una victoria que va mucho más lejos de la medalla de oro lograda. “He aprendido la lección: quien no arriesga no gana”. La joven montisonense tiene un idilio con Antequera, donde ha conseguido otras dos medallas en campeonatos nacionales.

El primer fin de semana de marzo debutó con la selección española absoluta en el Campeonato de Europa que se disputó en tierras escocesas logrando la undécima posición y a final de marzo competirá en el Mundial de Campo a Través en la prueba de relevo mixto. “Va a ser un mes interesante. He entrenado bien las últimas semanas y tengo una buena base». Espejo fue la única representante de la provincia de Huesca en el Europeo.

Trayectoria
Las lesiones han marcado los últimos años de la carrera de Cristina Espejo, desde una fascitis plantar, anemia, fractura por estrés, hasta diversas molestias que no le permitían entrenar con regularidad. Eso sumado al agobio de compatibilizar su carrera deportiva con sus estudios de veterinaria la llevaron a plantearse dejar el atletismo en 2016. “No aguantaba psicológicamente, no recuperaba físicamente, los tiempos no salían y tuve un bajón que me llevó a dejar el atletismo durante alrededor de tres meses. El mero hecho de ponerme las zapatillas para ir a correr me angustiaba. Por suerte eso quedó atrás y ahora estoy en mi mejor momento”.

El Centro de Alto Rendimiento de León es su hogar desde hace algo más de dos años, allí ha podido centrarse en el deporte y reencontrarse consigo misma. Una atleta que cuenta en su palmarés con decenas de medallas de todos los colores en campeonatos nacionales en categorías juvenil, junior y promesa, tanto en 800, 1.500, como en 3.000 metros. Ha sido una asidua a los nacionales y puede presumir de haber conseguido buenos resultados en campeonatos de Europa y del Mundo. “Cuando empecé a estudiar Veterinaria en Zaragoza seguía entrenando en Monzón con mi entrenador de toda la vida. Conseguí ir a curso por año y salvo algún problema con las lesiones los resultados iban saliendo”. Pero llegó un momento en que se sintió superada y decidió centrarse en sus estudios y dejar a un lado el atletismo. Estuvo durante seis meses sin entrenador, preparándose por su cuenta y saliendo a correr con atletas de la talla de Toni Abadía y Carlos Mayo. A pesar de todos los condicionantes adversos consiguió el oro en el 1.500 al aire libre (sub 23).

Tras el éxito logrado decide ponerse en manos de José Enrique Villacorta y pone rumbo a tierras leonesas. “Volví a sentirme atleta. Con solo un mes de trabajo ya conseguí mi segunda mejor marca en el 1.500 y fui cuarta de España absoluta. Logré la beca para entrar en el Centro de Alto Rendimiento y realicé el traslado de expediente para seguir estudiando allí. Volví a apostar por el deporte”.

Continuó cursando veterinaria, pero de forma más sosegada, para evitar los agobios del pasado. Su trabajo en la pista dieron sus frutos y sus marcas comenzaron a mejorar. “El año pasado preparé la temporada de pista cubierta y llegaba muy bien, pero enfermé, tuve que tomar antibiótico y eso me debilitó. Casi sin entrenar fui sexta”. Continuaron sus problemas con las lesiones, en este caso con una rotura en los isquiotibiales. Una vez recuperada y tras realizar una concentración en altura en Sierra Nevada regresa a la competición y se proclamó campeona de España Universitaria para después quedarse a las puertas del Europeo. “La selección española me convocó para participar en el Iberoamericano de Perú, pero tras mucho pensarlo renuncié para recuperarme de una úlcera en el cartílago. Por fin en octubre la resonancia salió limpia”. Desde entonces se ha preparado a conciencia y en plenitud física ha demostrado ser imparable. Un camino plagado de piedras que han servido a Cristina para crecer tanto personal como deportivamente. En este inicio de 2019 los esfuerzos realizados y su perseverancia le han proporcionado los tan ansiados éxitos. Una campeona con mayúsculas.

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