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A todos nos gusta ATADES

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Alrededor de noventa personas, con diferentes grados de discapacidad intelectual, conviven a diario en el Centro Reina Sofía de Monzón, bajo la gestión de ATADES (Asociación Tutelar Asistencial de Discapacitados Intelectuales). Una gran familia arropada por los trabajadores de la entidad, que en algunos casos han convivido con ellos desde hace más de dos décadas. Los talleres ocupacionales y asistenciales, las actividades de ocio y tiempo libre, la estimulación sensorial… forman parte de su día a día. Una rutina que variará a final de mes por las vacaciones de Semana Santa, momento en el cual muchos de ellos aprovecharán para regresar a sus casas durante unos días y disfrutar de sus familias.

Cada mañana el despertador suena poco antes de las ocho de la mañana en el Reina Sofía: llega el momento de asearse, vestirse, desayunar y comenzar las tareas marcadas para ese día. A partir de entonces comienza una rutina muy similar para todos los usuarios: los que viven en el propio centro (alrededor de unos setenta); los ocupantes de las viviendas tuteladas de vida independiente (una docena); los que acuden a diario como centro de día (una veintena). “Tenemos un servicio de 24 horas los 365 días al año. Aquí cubrimos todas sus necesidades, les enseñamos a ser lo más autónomos posibles, adaptamos su actividad a sus capacidades y motivaciones e intentamos que tomen sus propias decisiones”, explica Mª Ángeles Delgado, directora del centro.

Las instalaciones están ubicadas en la calle del Molino; en ellas podemos encontrar la zona residencial donde se ubican las habitaciones, un comedor, un pequeño gimnasio para las labores de fisioterapia, la lavandería, aulas, zonas comunes, espacios ajardinados, una pista deportiva, la enfermería… “Tenemos usuarios de diferentes lugares y edades muy variadas, desde los 18 años a un numeroso grupo en edades avanzadas. Cuando tenemos una plaza vacante es el Gobierno de Aragón quien la asigna y nos envía alguna persona. Cada caso es diferente y su aclimatación puede variar. Con el paso del tiempo van haciendo grupo y van sintiendo el centro como su hogar”, explica Inma Rodríguez, trabajadora social. En los inicios del centro –año 1994- las plazas disponibles se cubrieron con personas de diferentes puntos de España. Desde el año 2000, este tipo de competencias pasaron a depender de las comunidades autónomas por lo que los nuevos inquilinos del centro llegan exclusivamente de tierras aragonesas.

Los talleres asistenciales y ocupacionales son una de las piedras angulares sobre las que se construye este proyecto social. Dentro de ellos encontramos diversas actividades para cada uno de ellos. El acuerdo con algunas empresas como Famatel, en Peralta de Alcofea o Becton Dickinson, en Fraga son claves para el desarrollo de diferentes tareas productivas que les acercan al mundo laboral. “Estamos en contacto con alguna industria de la zona en busca de nuevos acuerdos. Las monitoras de cada taller supervisan el producto final, pero por lo general el resultado suele ser muy satisfactorio. Por ejemplo, realizamos montaje de cajas de empalme, enchufes, reciclado de jeringuillas o confección de cestería -dentro de un proyecto propio de Atades-. Esto les permite sentirse útiles y además también les viene bien para desarrollar su psicomotricidad”, apuntan. Estas ocupaciones se alternan con clases de cultura general, paseos, jardinería, cuidado de un huerto, visitas a la piscina, fisioterapia… “La evolución es constante y por ello es necesario realizar cambios con el objetivo de cubrir las necesidades de cada uno de ellos”.

Durante nuestra visita a las instalaciones, las responsables del centro nos explican cuáles son las diferentes funciones desempeñadas en los talleres, sin poder ocultar la satisfacción que les produce el resultado final de las mismas. A mitad de mañana llega la hora del descanso, momento en el que cada uno de ellos aprovecha de diferente manera. Tres jóvenes no pierden el tiempo y salen al exterior acompañados por un balón de fútbol. “Esta temporada han sido seleccionados por la S.D. Huesca. Acuden un par de veces al mes a entrenar con el resto de integrantes del equipo y compiten en la liga Genuine, un proyecto impulsado por la Liga de Fútbol Profesional de la que forman parte 18 equipos de todo el país. Para ellos es una motivación enorme”.

Antes de hablar del futuro y de varios proyectos que aparecen en el horizonte, nos acercamos a las viviendas tuteladas ubicadas justo enfrente del centro Reina Sofía. Acompañados por Carlos, Lara, David y Ester, cuatro de los doce residentes que actualmente comparten domicilio, conocemos todos los detalles. La iniciativa se puso en marcha en 2006 y hasta el momento está funcionando de manera formidable: “Ojala tuviéramos otras viviendas donde reubicar a más gente. Este sistema es el ideal para un tipo de personas con discapacidad que gozan de más autonomía. En todo momento están acompañados por personal del centro, pero son capaces de realizar por su cuenta pequeños recados, mantener la casa ordenada y limpia a través de tareas rotativas, aprender normas de convivencia…”. Algunos regresan a casa con sus familias cada fin de semana, situación que han aprovechado desde el centro para poner en marcha un programa para aquellos residentes interesados en pasar allí un par de días. “Es voluntario. Algunos prefieren quedarse en la residencia para evitar tener más tareas; otros en cambio están encantados de salir de la rutina y poder disfrutar de esta experiencia”.

Una de las tareas de la dirección del Reina Sofía es conseguir mostrar a la sociedad la realidad del centro, como base principal para normalizar-naturalizar la inclusión sin reparos de estas personas en un marco social que todavía recela de estas “otras capacidades” que viven en el cuerpo y en el alma de estas personas: “Fomentamos las visitas desde los diferentes centros educativos. Por lo general los alumnos se muestran reticentes porque no saben lo que se van a encontrar. Pero después se van encantados, una vez que logran romper esa barrera y los conocen. No queremos ocultar nada y por eso estas iniciativas son muy positivas”.

En esa línea de visibilizar y visibilizarlos, la dirección del centro programa anualmente una serie de salidas de toda la familia ATADES-Monzón a eventos tan relevantes y concurridos como la Festa del Tossino, en Albelda, o viajes a la playa o montaña donde más de un usuario ha descubierto por primera vez el mar o las alturas.  Dentro del centro, las actividades no descansan; en numerosas ocasiones y en paralelo con las celebraciones que marca el calendario. Prueba de ello es la fiesta de carnaval que hace unas pocas semanas celebraron con Belentuela como artista invitada.

Entre fiestas, salidas y cariños a sus desempeños profesionales, los responsables de ATADES-Monzón no dejan de cavilar en torno a nuevos proyectos que mejoren la vida de las personas que les ocupan. Un ejemplo de ello es la creación de un espacio de ocio inclusivo para todas las personas con discapacidad de Monzón y alrededores. “Hemos detectado que existen muchas personas con discapacidad sin atención en ningún centro. Un lugar de estas características les vendría bien para relacionarse y también funcionaría como respiro para sus familias. El Ayuntamiento nos está ayudando y esperamos poder abrir sus puertas para el verano”. Ideas que requieren imaginación de los profesionales y apoyo de las instituciones para conseguir una sociedad mejor, desde la ayuda sin menoscabo a las personas que más lo necesitan.

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